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CAMPAÑA DISTINTA, ELECCIÓN DECISIVA, FUTURO INCIERTO

La campaña política llegó a su fin. Muy distinta a las que habíamos estado acostumbrados. Las razones sobran, ante todo por salud pública, pero no profundizaremos en ello. Las pomposas contiendas pasaron a segundo plano. Al parecer dejaron más tranquila a la gente, la estresaron menos; y, lo más importante, ojalá haya servido para facilitar un mejor juicio de valor con respecto a la decisión electoral que hay que tomar.

Aunque para los comicios de 2021, el Consejo Nacional Electoral redujo en un 52% el Fondo de Promoción, se gastaron 20 millones de dólares para este fin, entre todos los candidatos, cifra que no deja de irritar y ampliar el debate sobre si debe o no otorgarse este financiamiento, dadas las circunstancias de austeridad del país.

Pero bueno, con o sin financiamiento, las cartas ya están jugadas, la campaña ya se hizo, y las decisiones talvez ya se tomaron. Para estos comicios se preveía una suerte de promoción distinta, que iba a orientarse, preferentemente, al escenario digital, a las redes sociales.

Y así lo hizo la mayoría, aunque no dejaron de aglutinarse y violentar otras recomendaciones sanitarias frente a la pandemia. De todas formas, fue una campaña distinta, rara, desapercibida, volátil. Ciertamente el país antepuso otras prioridades.

Todos jugando a tener la razón y los votos, unos en redes -donde no están todos los votos- otros en los sectores periféricos -donde no están las redes, pero si están los votos- y otros en las zonas urbanas -donde está todo-. Candidatos, ahora que ya culminó esa etapa, dedíquense a evaluar y rezar, las dos cosas les van a servir.

En otro ámbito, el artículo 11 del Código de la Democracia, establece la obligatoriedad del voto en el Ecuador. Partamos de ahí, todos estamos obligados a ir, a excepción de los grupos optativos. Claro, esto seguirá siendo una discusión entre lo que es un deber y lo que representa un derecho.

Con base en esto, el 7 de febrero, y de ser el caso, el 11 de abril, son fechas decisivas para los ecuatorianos. Para muchos, una elección más, a la sombra de los reiterativos episodios de desencanto en la designación de autoridades. No olvidar, además, que esta ocasión se aplican las últimas reformas electorales, entre ellas, la de asignación de escaños para asambleístas.

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Decisivo porque, los próximos huéspedes de Carondelet y de las sillas de la Asamblea, tendrán que afrontar, como nunca, los estragos ocasionados por la pandemia de Covid-19, y los que ya teníamos antes de esta emergencia. La salud, el empleo, la educación, y todo lo referente a economía, exigen acciones urgentes, de otro modo sucumbiremos. Para ello, quienes lleguen a esas curules, deberán contar ya con propuestas consolidadas y no con simples ideas demagogas y copiadas de Wikipedia.

Recordar que, estamos ante una elección histórica, sobre todo en las presidenciales. 16 candidatos: nunca antes, se vio una papeleta tan saturada en esa dignidad. No se diga en el caso de asambleístas nacionales; literalmente, son sábanas de candidatos. Considero, entonces, un acto responsable, ir a elegir teniendo ya una noción, una idea, de los aspirantes a los que se ha considerado apoyar. No me imagino al electorado llegando a la mesa de sufragio a pensarlo todo. Somos 13,1 millones de votantes ¡No terminamos nunca!

A esto hay que ponerle otro ingrediente: el ausentismo será mayor en estos comicios, sobre todo en los electores con voto facultativo.

Con estos antecedentes, nos entregamos a la suerte de lo que el futuro nos depare, aunque eso dependa ciertamente de las decisiones o indecisiones de los electores. Y es que los insolentes actos de corrupción, demagogia e inestabilidad política, desalientan cada vez más, las intenciones de participación de los ecuatorianos.

La credibilidad y confianza en el país, según las encuestas, ha descendido a niveles apocalípticos. No podemos hablar de un futuro prometedor si no lo respaldamos con certezas.

Al cierre de estas líneas, considero que, un voto responsable implica que nadie te lo imponga. Que sea tu criterio, tu análisis, decisión...lo que predomine a la hora del sufragio. De otro modo, seremos presa fácil de la indecisión, y el oportunismo verá en ti, tu débil discernimiento.

Guido Delgado 

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