Ecuador tiene el gran desafío de poner en marcha ocho nuevas plantas eléctricas hasta marzo de 2026, si no quiere que ahondar su crisis eléctrica. Pero los planes tienen retrasos.
"La incorporación de las nuevas centrales de generación en las fechas previstas, es la única solución para atender de manera confiable el suministro de electricidad en el país", dice el operador estatal de energía Cenace en su Plan Operativo del Sistema Nacional Interconectado.
De hecho, uno de los factores que explica la actual crisis del sector eléctrico es, precisamente, el retraso en la puesta en operación de centrales hidroeléctricas, eólicas, solares y termoeléctrica.
En total, según Cenace, Ecuador debe poner en marcha 1.802 megavatios entre lo que resta de 2024 y marzo de 2026. De ese total, 969,32 megavatios corresponden a centrales de generación termoeléctrica; es decir, que funcionan con combustibles fósiles. Y los 833 megavatios restantes son centrales hidroeléctricas, fotovoltaicas y eólicas, detalla el informe de Cenace, actualizado en abril de 2024.
En este 2024 tienen que entrar en operación tres plantas: Tercera Unidad termoeléctrica de Termogas Machala, por 77 megavatios; Hidroeléctrica Alluriquín de 205,4 megavatios, que es parte del complejo Toachi Pilatón y la generación termoeléctrica de Energyquil por 192 megavatios.
Pero hay retrasos en la puesta en operación de las centrales. Así, por ejemplo, debían entrar en operación 96,16 megavatios de la termoeléctrica Energyquil el 1 de abril de 2024, pero no ocurrió.
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